“Porque en esto se cumple aquel Proverbio: Uno es el que siembra y otro el que siega”. Jn.4 (37)
En nuestra labor diaria nosotros somos meros instrumentos por tanto debemos ser dóciles, aprender de Él, seguirlo y confiar. Todos tenemos una misión particular y debemos preguntarnos frecuentemente: ¿Cuál es mi misión? ¿Qué hago aquí? La adultez nos da una perspectiva distinta de las cosas, y si somos padres no podemos dejar de preguntarnos: ¿Qué desean nuestros hijos? ¿Hacia donde van? ¿Qué necesitan? Preguntas difíciles pero que todo padre debe afrontar para tener éxito en su misión. Recordemos siempre: no hay toques de varita mágica. Es cosa del corazón estamos destinados a instruir enseñando, exhortando, acompañando con amor y vigilancia. ¿Qué ha hecho Dios con nosotros? ¿Realmente confiamos en Dios? ¿Sabemos lo que Él ha hecho con nosotros y se lo agradecemos cada día?
Un anciano trabajaba con ahínco a lo largo de la carretera que sube a Jerusalén. Plantaba palmeras y cedros.
Un buen día le preguntaron:
-Estando tan viejo ¿Todavía trabajas?
Respondió:
-Trabajé de joven y sigo trabajando de viejo.
El Señor hace conmigo lo que le agrada.
Entonces le dijeron:
-Estás plantando muchos árboles; ¿Acaso te ilusiona descansar en sus sombras o comer de sus frutos?
Pero el hombre sonriendo contestó:
-Si el Señor me cree digno comeré sus frutos y descansaré en sus sombras. De todos modos así como mis padres han trabajado por mí, así yo trabajo por mis hijos.
Que hermoso será para mí morir viendo a los pequeños recoger los frutos entre las ramas de estos árboles y a otros descansar en sus ramas.
“Lo que con mucho trabajo se adquiere, más se ama”.
Aristóteles, (384 AC-322 AC ) Filósofo griego.
PRUDENCIA:
Nunca tomaré una decisión sin antes pensar en las consecuencias que pueden tener mis dichos y mis acciones. Las decisiones deben tomarse con la cabeza, no con las emociones. No serán buenas decisiones las que tome estando enojado, angustiado, apasionado, entusiasmado o deprimido, es importante el equilibrio.
“Dile a tus hijos que no figuran en las notas a pie de página de tu vida, sino en las páginas centrales de tu historia”.